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Un avión de la Compañía Dominicana de Aviación (CDA) desapareció en la Cordillera Central el domingo 11 de enero de 1948, en lo que se considera la primera tragedia aérea en el mundo en la que murió un equipo deportivo completo, hecho que marcó para siempre la historia del deporte dominicano.
En el accidente perdieron la vida 18 jugadores y 32 miembros del equipo de Santiago Baseball Club, luego de que la aeronave modelo DC-4 Douglas se estrellara en las montañas de Río Verde, en Yamasá, provincia Monte Plata.
El siniestro ocurrió alrededor de las seis de la tarde, aunque fue confirmado por la radio y los periódicos de la época hasta el martes 13 de enero.
Esa tarde estaban programados dos vuelos: uno que transportaría a los jugadores y otro en el que viajarían directivos, periodistas y fanáticos.
Tras finalizar el segundo partido de una doble jornada del Campeonato Nacional, los dos aviones despegaron con un intervalo aproximado de 15 minutos.
Ya en ruta, las tripulaciones comenzaron a enfrentar severas condiciones climáticas.
Los intentos de comunicación por radio con el campo de aviación de Santiago resultaron infructuosos, debido a que su torre de radio se encontraba destruida, lo que impidió conocer las condiciones de visibilidad y lluvia en la zona, un factor considerado determinante en el accidente.
Testimonios de la época indican que, al comenzar a oscurecer, varios directivos del equipo manifestaron al piloto que era tarde para emprender el vuelo hacia Santiago. No obstante, la aeronave continuó el trayecto.
Hasta hoy, la causa exacta del accidente no ha sido esclarecida. Versiones señalan que el piloto, Ramón María Hernando, se encontró con mal tiempo, tuvo dificultades para orientarse y perdió la ruta.
El periódico La Información publicó en su primera plana del lunes siguiente: “Un avión de la CDA ha desaparecido en la tarde de ayer en la Cordillera Central”, mientras que en el subtítulo señalaba que se desconocía si había realizado un aterrizaje forzoso.
Por su parte, el diario La Nación informó que residentes de la zona afirmaron haber visto el avión estrellarse entre los árboles. Los primeros reportes hablaban de unas 30 víctimas fatales.
Durante las labores de búsqueda, reseñadas por La Nación, fue necesario caminar cerca de 45 kilómetros entre densas malezas hasta localizar la aeronave, completamente destrozada y confundida entre los restos de las víctimas.
Habitantes del área relataron que el avión chocó primero con un árbol, perdió el ala izquierda y cayó sin incendiarse.
Los cuerpos fueron sepultados en una fosa común en el mismo lugar del accidente. En 1954, los restos fueron exhumados y trasladados al cementerio municipal de Santiago, donde reposan en un panteón cercano a la entrada del camposanto.
El equipo de Santiago regresaba desde Barahona, donde había enfrentado a las Estrellas del Sur en una doble cartelera en la que dividieron honores, en el marco del Campeonato Nacional iniciado en diciembre de 1947.
En el torneo participaron, además, el Escogido Mocano (campeón), Papagayo de La Romana, Estrellas de Oriente de San Pedro de Macorís y Guerra y Marina de Santo Domingo.
De ese campeonato se seleccionaron los jugadores que enfrentarían a los Dodgers de Brooklyn y a los Reales de Montreal en partidos de entrenamientos primaverales celebrados en marzo de 1948 en el Estadio de La Normal, en Santo Domingo.
Entre los jugadores fallecidos figuran Aquiles Martínez, Miguel “Boquita” Rodríguez, Ventura “Loro” Escalante, Puchulán Rivera, Alberto “Mimo” Estrella, Bebecito del Villar, Papiro Raposo, Toti Jiménez, Chino Álvarez, Toñito Martínez, Nando Valerio, Pepillo Aybar, Yeyo Hernández, Sancho Tatis, Antonio Devorax, Grillo “A”, Papito Lucas y Bombo Ramos.
El receptor Enrique “El Mariscal” Lantigua fue el único jugador que salvó su vida, al decidir no abordar el avión por tener un compromiso en la capital y realizar el viaje por tierra. Falleció en 1985.
También perdieron la vida varios acompañantes del equipo, entre ellos Belarminio López, Luis Luque, Luciano Hernández, Arnaldo Cabral, Manuel Tejada, Virgilio de Peña, Miguel Albaine, Enrique Diloné, Enrique Henríquez, Francisco Collado y Elpidio Victoria, entre otros.
Cada año, la Asociación de Cronistas Deportivos de Santiago (ACDS) recuerda el fatídico suceso, considerado uno de los episodios más trágicos en la historia del deporte de la República Dominicana.

