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SANTO DOMINGO.-Para Manny Machado, jugar por primera vez béisbol en la República Dominicana es más que un partido: es una experiencia íntima y familiar.

El capitán de la selección dominicana confesó sentirse abrumado por el recibimiento y agradecido por la oportunidad de competir frente a la fanaticada que lo ha apoyado desde el inicio de su carrera.

“Llegar aquí y jugar delante de los fanáticos se siente increíble”, dijo Machado, visiblemente emocionado. Al recordar a su abuelo, reconoció que no encontraba palabras para describir el momento.

“No ha sido fácil, pero aquí estamos. Esto es para él y para mi familia”.

Machado también protagonizó un gesto simbólico al entregar la chaqueta número 13 a Junior Caminero, un relevo generacional que el joven pelotero describió como “otro logro más” en su carrera.

Caminero resaltó el respeto y la admiración mutua, al tiempo que subrayó la emoción de vestir el uniforme dominicano en el Estadio Quisqueya Juan Marichal.

Desde el montículo, Luis Severino advirtió que en el Clásico Mundial de Béisbol no existen rivales pequeños.

“Es un torneo fuerte; cualquier cosa puede pasar”, afirmó, enfocándose en la preparación, el estudio de video y la ejecución de su plan de pitcheo.

Consultado sobre su capitanía, Machado aclaró que fue una decisión de la gerencia y restó importancia al título.

“Capitán es solo un nombre. Lo importante es liderar como compañero y dar el 100%. Si hacemos eso, todo es posible”, señaló, reafirmando su compromiso con un equipo que mezcla estrellas, juventud y un objetivo común: jugar por el país.