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Aficionados de República Dominicana celebran el partido del Grupo D del Clásico Mundial de Béisbol 2026 presentado por Capital One entre República Dominicana y Venezuela en el Loan Depot Park el miércoles 11 de marzo de 2026 en Miami, Florida. (Foto de Scott Audette/WBCI/MLB Photos vía Getty Images)

 

Las celebraciones tras los jonrones de la selección dominicana han sido parte del espectáculo en el Clásico Mundial de Béisbol 2026, y dos de sus protagonistas, Juan Soto y Fernando Tatis Jr., explicaron que detrás de los famosos “perreos” hay tanto emoción como ajustes técnicos en el plato.

Soto señaló que su enfoque ofensivo ha estado centrado en estudiar a los lanzadores y adaptarse rápidamente, especialmente cuando se enfrenta a pitchers poco conocidos en el torneo.

“Me he enfocado bastante en mi swing y en los lanzadores. Hemos enfrentado pitchers que nunca hemos visto en nuestra vida, muchos de ligas independientes, y eso se vuelve un reto mayor”, explicó el jardinero dominicano.

El bateador agregó que la situación cambia cuando se mide a rivales a quienes ya conoce de las Grandes Ligas.

“Cuando enfrentamos lanzadores que ya hemos visto en la temporada, uno tiene más conocimiento de lo que pueden hacer y eso nos da una pequeña ventaja para poder hacer daño temprano”, afirmó Soto, quien también destacó la intensidad de los aficionados.

“Ellos pusieron este estadio a temblar; nosotros disfrutamos esa energía”.

Tatis, por su parte, explicó que sus cuadrangulares recientes también han sido resultado de ajustes en su mecánica de bateo.

“Los dos primeros swings que hice fueron un poquito largos. Traté de mantenerme más corto y hacer menos swing para buscar el contacto”, dijo el estelar jugador, al tiempo que resaltó la importancia de los turnos previos de sus compañeros para generar oportunidades ofensivas.

Sobre las celebraciones tras sus batazos, el jardinero afirmó que surgen de manera natural y forman parte de la cultura del béisbol caribeño.

“Yo crecí viendo la liga dominicana y a muchos peloteros celebrar así. Ese ‘perreo’ no es algo planeado; simplemente sale con la emoción del momento”, señaló Tatis. “Cuando el estadio está vibrando y tus compañeros tienen esa energía, todo se siente genuino”.