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Los Mets de New York  y los Dodgers de Los Ángeles protagonizaron un momento histórico al disputar dos partidos de exhibición en la República Dominicana durante el fin de semana del 20 y 21 de marzo de 1974, en una breve visita de apenas 36 horas.

En una época en la que el talento dominicano comenzaba a ganar terreno en las Grandes Ligas, pero aún eran limitadas las oportunidades de ver equipos de MLB en el país, la presencia de ambas franquicias representó un paso significativo en el fortalecimiento de los vínculos entre el béisbol estadounidense y el Caribe.

De forma paralela, los Piratas de Pittsburgh  y los Phillies de Philadelphia  viajaron a San Juan, Puerto Rico, donde disputaron dos encuentros con fines benéficos para honrar el legado del fallecido Roberto Clemente.

El mánager de los Mets, Joe Torre, está acompañado por los nuevos integrantes del equipo, adquiridos en los traspasos conocidos como la “Masacre de Medianoche”, que enviaron a Tom Seaver a los Rojos de Cincinnati y a Dave Kingman a los Padres de San Diego. De izquierda a derecha: Doug Flynn, Pat Zachry, Torre, Steve Henderson y Bobby Valentine.

“Vamos por dos razones”, explicó Joe McDonald, gerente general de los Mets. “La primera es la buena voluntad: hay una gran comunidad dominicana en Nueva York y queremos respaldar su pasión por el béisbol. La segunda es económica, porque este tipo de viajes ayuda a compensar los gastos de los entrenamientos de primavera”.

La gira marcó la tercera salida internacional de los Mets desde su fundación en 1962. Anteriormente, el equipo visitó México en 1964 bajo la dirección de Casey Stengel y Japón tras la temporada de 1974, guiado por Yogi Berra.

Aunque los resultados en el terreno no favorecieron a los Mets, el viaje tuvo un impacto más allá de lo deportivo. La iniciativa fue impulsada por el promotor José Tejeda, quien trabajó durante meses para concretar el evento. “Es complicado coordinar todos los detalles, pero estamos comprometidos a hacerlo posible”, señaló.

El mánager de los Dodgers de Los Ángeles, Tommy Lasorda (2), en el campo durante los entrenamientos de primavera en Dodgertown, Vero Beach, Florida, el 3 de marzo de 1977. Herb Scharfman (Foto de Herb Scharfman / Sports Illustrated vía Getty Images / Getty Images)

El equipo neoyorquino recibió 20.000 dólares por su participación antes de regresar a Florida. Durante la visita, el club reportó dos incidentes menores: el novato Randy Trapp necesitó suturas tras un golpe en la práctica, mientras que el receptor Ron Hodges presentó fiebre.

Para los aficionados, la experiencia fue inolvidable. “Nunca habían visto de cerca a figuras como Tom Seaver o Jerry Koosman”, comentó Félix Millán. “Querían verlos en persona y conseguir autógrafos”.

Los Mets llegaron a Santo Domingo en la madrugada y horas más tarde viajaron a Santiago, donde enfrentaron a los Dodgers en el Estadio Cibao ante una multitud entusiasta. El lanzamiento de honor fue realizado por el exjugador de los St. Louis Cardinals, Julián Javier.

El mánager de los Mets de Nueva York, Joe Frazier, conversa con Bud Harrelson (#3) y John Stearns (#12) durante un cambio de lanzador en la séptima entrada contra los Piratas de Pittsburgh en el Shea Stadium el 23 de abril de 1977 en Flushing, Nueva York. Los Piratas vencieron a los Mets 6-5. (Foto de Rich Pilling/Diamond Images vía Getty Images)

Tras ese encuentro, ambos equipos regresaron a la capital para disputar un segundo partido, en el que los Mets volvieron a caer, esta vez por 4-0. En ese juego, Seaver permitió seis imparables y tres carreras limpias en cinco entradas.

El corresponsal Joseph Durso, de The New York Times, destacó el carácter especial del evento. “No era solo un juego, sino una celebración cultural del béisbol en el Caribe”, escribió.

Otros medios, como Los Ángeles Times, resaltaron la relevancia del viaje desde la perspectiva de los Dodgers, así como el impacto del dominicano Manny Mota como figura emblemática para los aficionados locales. Las agencias Associated Press y United Press International también difundieron ampliamente la cobertura en Estados Unidos.

La historia de los Dodgers en República Dominicana, sin embargo, se remonta a décadas anteriores, cuando aún eran los Brooklyn Dodgers. Aquella etapa incluyó uno de los capítulos más importantes en la evolución del béisbol dominicano.

Ese precedente marcó el primer entrenamiento primaveral de un equipo de MLB en el país, en 1948 con la participación de su filial de Triple A, los Reales de Montreal, entonces miembros de la Liga Internacional.