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Para Jasson Domínguez, la primavera representa mucho más que volver al terreno: es una etapa clave para fortalecer el costado más vulnerable de su juego.
El jardinero de los Yankees tomó el lunes sus primeros turnos del campamento frente a lanzadores zurdos, un paso importante en su objetivo de convertirse en un bateador ambidiestro más completo y confiable a nivel de Grandes Ligas.
“Creo que se trata principalmente de experiencia”, explicó el mánager Aaron Boone antes de la victoria 6-2 sobre los Pirates en el LECOM Park.
“Cuando un jugador joven pierde tiempo de desarrollo, lo que más se resiente es el lado derecho, porque no enfrenta muchos zurdos. Eso solo mejora con repeticiones”.
Domínguez se ponchó en sus dos turnos contra lanzadores zurdos —uno ante el relevista Gregory Soto— luego de haber conectado un doble impulsor frente a un derecho más temprano en el encuentro.
Aunque batear a la derecha es su lado natural, fue precisamente ahí donde más dificultades tuvo la temporada pasada.
En 104 apariciones al plato desde ese costado, Domínguez registró promedio de .204 y OPS de .569, cifras muy por debajo de las que produjo bateando a la zurda (.274 de promedio y OPS de .768 en 325 apariciones).
Además del reto ofensivo, el joven jardinero enfrenta un panorama competitivo dentro del roster.
Con una alineación cargada hacia la zurda y los jardines ocupados si el plantel se mantiene saludable, los Yankees buscan que Domínguez pueda aportar mayor versatilidad, especialmente como opción contra lanzadores zurdos.
Boone indicó que intentará emparejarlo con zurdos siempre que sea posible durante la Liga de la Toronja, aunque reconoció que la planificación de los abridores rivales en primavera no siempre facilita ese objetivo.
Para Domínguez, cada turno cuenta. Y esta primavera, más que los resultados inmediatos, lo esencial será sumar experiencias que le permitan sostener su proyección como una pieza clave del futuro de los Yankees.

