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Pedro Martínez todavía habla del béisbol con la emoción de aquel joven dominicano que soñaba con parecerse a sus ídolos mientras improvisaba juegos en las calles de Manoguayabo.

El tres veces ganador del Cy Young recordó que antes de convertirse en una leyenda de las Grandes Ligas admiraba profundamente a figuras como Orel Hershiser, Roger Clemens, Dwight Gooden y su hermano Ramón Martínez, quien se convirtió en una referencia fundamental durante sus primeros años en los Los Ángeles con los Dodgers.

“Mi hermano fue uno de mis héroes”, confesó Martínez. “En República Dominicana todos querían ser Orel Hershiser cuando jugábamos en la calle. Yo discutía con mis vecinos porque quería ser el primero. Después me tocaba ser Dwight Gooden, Roger Clemens o Nolan Ryan”.

Martínez explicó que nunca imaginó convertirse en uno de los lanzadores más dominantes de su generación porque desde muy temprano escuchó cuestionamientos sobre su físico y su capacidad para soportar una larga carrera en las Grandes Ligas. Esa incertidumbre, dijo, lo llevó a disfrutar cada aparición sobre el montículo.

“Tomé cada juego como si fuera el último”, recordó Martínez al ser entrevistado por Travis Rodgers para ESPN Los Angeles.

“Me dijeron muchas veces que era demasiado frágil para durar mucho tiempo en Grandes Ligas. Por eso disfruté todo: los malos juegos, los grandes momentos y cada oportunidad que tuve”.

El ex astro dominicano también defendió la agresividad con la que lanzaba pegado a los bateadores y lamentó que muchos pitchers actuales hayan perdido esa habilidad.

Según Martínez, los lanzadores modernos dependen demasiado de la velocidad máxima y no desarrollan suficiente comando en las ligas menores.

“Hoy ves muchos pitchers haciendo máximo esfuerzo en cada pitcheo”, afirmó Martínez. “Yo aprendí observando a Orel Hershiser y a Greg Maddux que no siempre necesitas lanzar al máximo. La localización era más importante y eso ayudaba a evitar lesiones”.

Martínez recordó además algunos de los momentos más especiales de su carrera, incluyendo su juego sin hits y su actuación de 17 ponches, dos noches que todavía conserva entre sus mejores recuerdos en el béisbol.

“Cuando lancé el juego sin hit empecé a sentir que algo especial estaba pasando en el séptimo inning”, dijo Martínez. “Pero una vez que respiré y me calmé, todo volvió a sentirse perfecto”.

Travis Rodgers se sentó con Pedro y Ramón Martínez para hablar sobre sus legendarias carreras, sus días con los Dodgers, el pitcheo actual y la famosa frase de Pedro: “¡Los Yankees son mi papi!”, del álbum Legends’ Attic.

¡Sintoniza el programa de D’Marco y Travis de lunes a viernes de 3 a 6 p. m. en ESPN LA y la aplicación de ESPN LA!