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Mucho antes de que Pedro Martínez se convirtiera en miembro del Salón de la Fama, en la familia Martínez ya existía un referente sobre el montículo: su hermano mayor, Ramón.
El ex lanzador dominicano recordó cómo la rivalidad, la disciplina y la mentalidad competitiva marcaron la carrera de ambos durante una conversación este domingo en “Abriendo el Podcast”
Ramón, quien lanzó 14 temporadas en las Grandes Ligas y fue seleccionado al Juego de Estrellas en 1990, explicó que su éxito se basó en la preparación y en la capacidad de estudiar a los bateadores mucho antes de la era de las métricas avanzadas.
“Nosotros no teníamos un cúmulo de data como hoy en día”, dijo. “La mejor avanzada era cada vez que tú te enfrentabas a un bateador. Ahí aprendías sus puntos débiles y cómo atacarlo”.
El derecho recordó una anécdota con Barry Bonds durante un partido en San Francisco, cuando prefirió otorgarle una base por bolas semintencional con las bases llenas antes que darle la oportunidad de cambiar el juego con un swing.
“Yo prefería una carrera y no cuatro”, relató Ramón entre risas. Según contó, Bonds lo miró tras el boleto y le advirtió: “Yo me la desquito con tu hermano”, en referencia a Pedro.
Aunque ambos compartían la misma agresividad competitiva, Ramón aseguró que existía una diferencia clara entre los dos.
“Pedro no barajaba pleitos”, afirmó. “Él era más agresivo. Yo era más tranquilo y más calculador”.
Explicó que su estilo consistía en trabajar las esquinas y variar velocidades para sacar de balance a los bateadores, mientras que Pedro imponía respeto atacando sin retroceder ante nadie.
Ramón también reveló cómo ayudó a Pedro cuando fue cambiado por los Dodgers hacia Montreal en 1993.
Recordó que su hermano quedó devastado tras recibir la noticia y lo llamó inmediatamente. “Yo le dije: ‘Esto es lo mejor que te ha pasado’”, contó Ramón.
“Le expliqué que en Montreal tendría la oportunidad de demostrar que podía ser abridor y no solamente relevista”.
A sus 58 años, Ramón continúa ligado al béisbol enseñando a jóvenes lanzadores y observando cómo ha evolucionado el juego.
Aunque reconoce los avances tecnológicos, considera que el exceso de información puede afectar a los pitchers modernos.
“Hoy el juego es fuerza contra fuerza”, señaló. “Antes nosotros administrábamos más los picheos, escondíamos cosas y trabajábamos con estrategia. Ahora todo el mundo quiere tirar duro, pero el bateador también estudia”.


