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Phil Regan, un hombre cuya carrera trascendió generaciones y fronteras, falleció el miércoles a los 89 años, poniendo fin a una trayectoria de más de seis décadas en el béisbol profesional que incluyó etapas como lanzador, dirigente, coach y mentor.

Conocido como “The Vulture” (“El Buitre”) por su capacidad para acumular victorias como relevista, Regan brilló durante 13 temporadas en las Grandes Ligas y posteriormente se convirtió en una de las figuras más influyentes en el desarrollo de lanzadores y en el béisbol del Caribe.

La relación de Phil Regan con el béisbol invernal se remonta a los inicios de su carrera profesional, mucho antes de convertirse en dirigente en las ligas de la República Dominicana y Venezuela.

Antes de establecerse en las Grandes Ligas, el derecho reforzó a los Indios de Bóer de Managua durante la temporada 1958-59 de la liga de Nicaragua, una de sus primeras experiencias en el béisbol del Caribe.

 

Su legado en República Dominicana ocupa un lugar privilegiado. Al frente de los Leones del Escogido condujo al club a campeonatos consecutivos en las temporadas 1987-88 y 1988-89, incluyendo una histórica remontada tras perder 3-1 la serie final ante las Estrellas Orientales.

Un año después completó una barrida sobre los Tigres del Licey para conquistar un segundo título seguido y, en 1988, llevó a los escarlatas a ganar la primera Serie del Caribe de su historia, iniciando una de las épocas más exitosas de la franquicia.

 

“Phil fue el arquitecto de la dinastía escarlata de finales de los años 80”, expresó el Escogido en un comunicado al lamentar su fallecimiento.

La organización recordó que en 2021 le rindió un homenaje durante la celebración de su centenario en el Estadio Quisqueya Juan Marichal, en reconocimiento a su contribución histórica.

Los Toros del Este también manifestaron su pesar y afirmaron que “su legado permanecerá en la historia del conjunto”, destacando tanto su liderazgo como su calidad humana durante su paso por la franquicia.

En las Grandes Ligas, Regan dejó marca de 96-81 con efectividad de 3.84 y 92 salvamentos en 551 apariciones con los Tigres de Detroit, Dodgers de Los Ángeles, Cachorros de Chicago y Medias Blancas.

Su mejor temporada llegó en 1966, cuando fue seleccionado al Juego de Estrellas tras registrar foja de 14-1, 21 rescates y promedio de carreras limpias de 1.62 con los Dodgers.

Más adelante dirigió a los Orioles de Baltimore en 1995 y fue coach de pitcheo de varias organizaciones, cerrando su carrera en las mayores con los Mets de Nueva York en 2019, cuando asumió el cargo de manera interina a los 82 años.

La influencia de Regan también alcanzó a Venezuela, donde conquistó campeonatos con los Leones del Caracas y los Navegantes del Magallanes, convirtiéndose en el único dirigente en lograr títulos con las dos franquicias más emblemáticas de la Liga Venezolana.

El expropietario del Caracas, Oscar Prieto Párraga, lo definió como “uno de los pilotos con más ansias de conseguir un título” que conoció, mientras que el expresidente del Magallanes, Juan José Ávila, recordó que “fue un extraordinario estratega, muy disciplinado y un gran ser humano”, resaltando la profunda amistad que mantuvieron fuera de los terrenos.

Más allá de las estadísticas y los campeonatos, Regan será recordado como un maestro del pitcheo y un formador de talento.

En su etapa con la organización de los Mets ayudó al desarrollo de lanzadores como Jacob deGrom, Matt Harvey, Noah Syndergaard y Zack Wheeler, prolongando una carrera que comenzó en el montículo y terminó como referente para varias generaciones.

Su legado permanece vivo tanto en las Grandes Ligas como en el béisbol dominicano y venezolano, donde su nombre seguirá ligado a algunas de las páginas más memorables de la historia del juego.