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El exreceptor de Grandes Ligas Alberto Castillo afirmó que uno de los mayores desafíos del béisbol dominicano es el cambio de mentalidad de algunos prospectos, al entender que cada vez más jugadores ponen el aspecto económico por encima de su crecimiento deportivo.
“Hay más hambre de dinero que de jugar al béisbol. No todos, pero muchos entienden que si no reciben determinada cantidad, simplemente no juegan”, expresó Castillo durante una entrevista mientras dirige a la franquicia de los Capitanes de Salcedo en la Liga Nacional de Beísbol Verano.
Castillo, de 56 años y nacido en San Juan de la Maguana, quien trabajó durante diez años en el desarrollo de talento con los Mets de Nueva York, explicó que regresó al terreno convencido de que aún puede contribuir a la formación de nuevas figuras.
Recordó que participó en el desarrollo de peloteros como Andrés Giménez, Francisco Álvarez, Amed Rosario y Juan Lagares, además de colaborar en la preparación de decenas de prospectos que posteriormente alcanzaron las Grandes Ligas o pasaron a desempeñarse como instructores en organizaciones del béisbol profesional.
El exreceptor señaló que, aunque la tecnología ha transformado la manera de evaluar y enseñar el juego, los fundamentos siguen siendo determinantes.
“La tecnología puede decirte la rotación de un pitcheo o la velocidad de una recta, pero cuando llega la hora de batear, el que tiene que responder es el pelotero. El béisbol sigue siendo el mismo entre las líneas de cal”, sostuvo Catillos al ser entreviustado para “Luis Tomás Rae en los Deportes” en el canal 10 de Musavisión de la televisión por cable de Puerto Plata.
También lamentó que la reducción de equipos en las ligas menores haya limitado las oportunidades para muchos jugadores latinoamericanos, provocando que prospectos fueran dejados en libertad antes de completar su proceso de desarrollo.
Castillo defendió además el papel de la Liga de Verano Dominicana como una plataforma para relanzar carreras y pidió un mayor respaldo de las autoridades al proyecto.
“Hay muchachos que todavía pueden jugar en Japón, México, Venezuela y otras ligas. Esta liga merece apoyo porque representa una nueva oportunidad para muchos peloteros que aún tienen talento para seguir creciendo”, afirmó. Asimismo, dejó abierta la posibilidad de regresar al béisbol profesional dominicano como dirigente o coach.
“Nunca he dejado de sentirme parte de este deporte. Si algún equipo entiende que puedo ayudar, estaré disponible. Lo que aprendí en el béisbol quiero seguir transmitiéndolo a las nuevas generaciones”, concluyó.

