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Yadier Molina y Albert Pujols volvieron a provocar una ovación de pie en Busch Stadium, esta vez no con un batazo o una jugada defensiva, sino al ser exaltados el sábado al Salón de la Fama de los Cardenales de San Luis.

La ceremonia, realizada antes del encuentro contra los Medias Blancas de Chicago, reunió a dos de las figuras más emblemáticas de la franquicia durante las últimas décadas y convirtió el estadio en un escenario cargado de nostalgia y emoción.

Molina, visiblemente conmovido, recordó a José Oquendo, Tony La Russa, Dave Duncan, Adam Wainwright y a su familia, pero reservó uno de los momentos más emotivos para Pujols, quien al inicio de la carrera del receptor recibió de su padre, Benjamin Molina Sr., la petición de cuidarlo.

“No te preocupes, yo lo tengo”, recordó Molina que le respondió Pujols.

El dominicano, también exaltado, llamó a Molina su “hermano menor” y aseguró estar orgulloso de compartir con él uno de los mayores honores de su vida.

“Sé que tu padre está mirando desde arriba y diciéndote: bien hecho, hijo”, expresó Pujols, quien agradeció a los aficionados de San Luis por una lealtad que, según dijo, hace que sean “los mejores fanáticos del béisbol.