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Al cumplirse 70 años del histórico acontecimiento, el béisbol de las Grandes Ligas conmemora el debut de Osvaldo Virgil, el pionero que abrió las puertas del mejor béisbol del mundo a la República Dominicana.

El 23 de septiembre de 1956, vistiendo el uniforme de los Gigantes de Nueva York contra los Filis de Filadelfia en el Polo Grounds, el utility oriundo de Montecristi disputó la tercera base y se convirtió en el primer jugador nacido en suelo dominicano en ver acción en las Mayores.

 Aquel hito trascendió lo individual para transformar el panorama del béisbol profesional estadounidense y caribeño.

Siete décadas después, el legado de Virgil se refleja en las más de 900 figuras dominicanas que han pisado los terrenos de las Grandes Ligas, consolidando a la nación caribeña como la principal exportadora de talento extranjero en este deporte y elevando su gesta a un lugar sagrado en la historia deportiva latinoamericana.

La llegada de Osvaldo Virgil a las Grandes Ligas fue presentada por Félix Acosta Núñez, en las páginas de El Caribe, como un acontecimiento de enorme significado para el deporte dominicano.

El cronista describió al joven tercera base montecristeño como la primera representación dominicana en las Grandes Ligas y señaló que la noticia debía ser motivo de júbilo para los dominicanos.

“Se sintetiza en la realización del sueño de la fraternidad criolla”, escribió Acosta Núñez, en su columna “Rectas y Curvas”

“Virgil, pues, con sólo 23 años de vida realizó el sueño de todos nosotros, estar en las Grandes Ligas”, escribió el periodista, quien cerró su relato presentándolo como un ejemplo para la juventud dominicana y como una figura llamada a llevar con orgullo los colores de su país.