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Julián Tavárez ganó millones de dólares durante una carrera de 17 temporadas en las Grandes Ligas, pero asegura que el mayor error de un pelotero no es ganar poco dinero, sino aprender a vivir como millonario cuando ya dejó de cobrar como uno.

El exlanzador dominicano reveló que llegó a comprar alrededor de 10 propiedades para ayudar a sus hermanos y que, después de años de abundancia, aprendió una regla que ahora considera fundamental: gastar en lo necesario y no perseguir una vida de lujo que puede desaparecer con el último cheque.

Tavárez, en una segunda entrevista con Abriendo el Podcast, habló sin filtros sobre el dinero, la fama, las tentaciones del béisbol profesional y las dificultades que enfrentan los jugadores cuando termina su carrera.

“Todo en la vida es prestado”, afirmó al explicar que una casa pagada, comida, salud y un vehículo son suficientes para considerarse rico, mientras cuestionó a quienes intentan mantener después del retiro un estilo de vida construido cuando recibían salarios de Grandes Ligas.

El exjugador recordó que su primer bono como profesional fue de apenas 1.000 dólares y que nunca tuvo como objetivo inicial convertirse en millonario.

Su obsesión era llegar a las Grandes Ligas. Una vez allí, sin embargo, decidió utilizar sus ingresos para cambiar la vida de su familia y no solamente la suya.

Tavárez relató que compró viviendas para sus hermanos y permitió que vivieran durante años sin pagar alquiler. También ayudó con vehículos, viajes, documentos y otras necesidades.