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Marcello Hernández asiste a la entrega de los premios ESPY 2026 en el Teatro David H. Koch del Lincoln Center el 15 de julio de 2026 en la ciudad de Nueva York. (Foto de Mike Coppola/Getty Images)

El comediante Marcello Hernández hizo historia al convertirse en el primer presentador latino de los premios ESPYS, ceremonia que reconoce la excelencia y los grandes logros del deporte estadounidense y que se celebró la noche del miércoles en Nueva York.

Hernández, de 28 años, llegó con cubierta de boxeador acompañado de Mike Tyson, mientras cantaba a todo pulmón “Las Avispas”  de Juan Luis Guerra subió al escenario.

“Debo decir que es un honor estar aquí entre tantos grandes atletas, y Jake Paul…”, comenzó Hernández en su monólogo de aproximadamente 10 minutos.

Hernández encabezó un evento que reunió a destacadas figuras del mundo deportivo, entre ellas estrellas de la NBA como Jayson Tatum y Stephen Curry, además de la reconocida esquiadora Lindsey Vonn.

 

“Jake, es solo una broma. No pelees conmigo”, prosiguió Hernández. “Mi padre y mi padrastro están aquí. Tienen más de 50 años, y sé que así te gustan. Así que, mejor pelea con ellos”.

Su participación marcó un momento significativo para la representación latina en una gala que durante más de 25 años no había contado con un conductor de ese origen.

La edición de este año de los ESPYS incluyó nuevas categorías, entre ellas el premio a la mejor actuación individual en un partido, mientras que la ceremonia mantuvo su objetivo de recaudar fondos para apoyar la investigación contra el cáncer a través de iniciativas vinculadas al evento.

Marcello Hernández, una de las figuras emergentes más destacadas de Saturday Night Live y reciente protagonista de un especial en Netflix, atribuye gran parte de su sentido del humor a la influencia de su padre dominicano, Joaquín Hernández.

Nacido en Miami, Marcello  tuvo una infancia marcada por el movimiento constante. Su madre, Isabel Cancela, emigró de Cuba y crió a su hijo en medio de un proceso de adaptación cultural, lingüística y social.

Durante su niñez, Hernández vivió en España y en la República Dominicana antes de establecerse definitivamente en Estados Unidos, una experiencia multicultural que más tarde se reflejaría en su comedia.