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Domingo Ramos inició su carrera en el béisbol dominicano con los Tigres del Licey bajo un sistema en el que los scouts asignaban directamente a los jugadores a los equipos, antes de la creación del sorteo de novatos.
Ramos explicó que, en 1975 Epifanio Guerrero, quien lo había firmado para los Yankees de Nueva York, también tenía bajo su control el destino de los jóvenes que había reclutado.
“En el año que yo firmé, Epifanio estaba con el Licey… entonces ahí me asignó a los Tigres, asignó a Damaso García y asignó a todos los peloteros que él había firmado ese año también”, relató.
Ramos posteriormente pasó a los Leones del Escogido y, con la expansión de la liga en 1983, terminó en los Toros del Este junto a Ramón Lora y Jorge Bell.
Los tres no fueron seleccionados en el proceso de expansión, sino que fueron vendidos al conjunto de La Romana, una operación que marcó un punto de inflexión en la carrera dominicana de Ramos.
“Cuando empezó la expansión, en el 83, Ramón Lora, Jorge Bell y yo,no pasamos en los peloteros drafteados por el equipo de los Toros, nosotros fuimos vendidos”, explicó.
La llegada a los Toros representó para Ramos el despegue de su carrera en la pelota dominicana, después de una etapa en la que no tenía un papel regular con sus equipos anteriores.
“Ahí fue el despegue de mi carrera aquí en el país”, afirmó Domingo al Santana Martínez en su podcast “DecargaysillaRD” en youtube.
Ramos, quien también tuvo una breve estadía con las Águilas Cibaeñas, destacó que disfrutó su etapa en el béisbol dominicano hasta su retiro a los 32 años, luego de haber desarrollado una carrera profesional que incluyó también varios equipos de las Grandes Ligas.

