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Aunque las estadísticas confirman que la primera temporada de Juan Soto con los Mets fue altamente productiva, el camino no estuvo exento de desafíos.

El estelar jardinero, quien llegó a Queens procedente del Bronx  tomando el metro siete tras firmar un contrato histórico de 15 años y 765 millones de dólares, vivió un inicio de campaña por debajo de las expectativas.

Hasta finales de abril, Soto apenas bateaba para .241, con tres cuadrangulares y 12 carreras remolcadas, una producción que comenzó a inquietar a la exigente fanaticada neoyorquina.

Ante ese panorama, el cuatro veces All-Star decidió buscar orientación en alguien que conocía de primera mano la presión de portar un contrato millonario con los Mets: Carlos Beltrán.

“Me contó que pasó por lo mismo en Nueva York, que la presión era muy fuerte”, relató Soto, de 27 años, en una entrevista en el programa Siendo Honestos con Katherine Hernández por CDN Canal 37 de Santo Domingo, que reprodujo el periódico The Post de la ciudad de New York.

Beltrán le compartió una estrategia mental que utilizó durante uno de los momentos más difíciles de su carrera: llevar consigo una tarjeta con sus estadísticas.

“Cada vez que la miraba, se recordaba quién era realmente como jugador, no la versión que otros querían imponer. Ese reinicio mental lo ayudó a salir de la mala racha”, explicó Soto.

Beltrán firmó en 2005 un contrato de siete años y 119 millones de dólares, el más alto en la historia de los Mets en ese momento, luego de una postemporada memorable con los Astros.

Aunque fue All-Star en su primer año, las lesiones y varios episodios desafortunados limitaron su rendimiento inicial.

No obstante, en las tres temporadas siguientes se consolidó como uno de los mejores jugadores del béisbol, con un promedio de 33 jonrones y 113 carreras impulsadas, además de ganar tres Guantes de Oro consecutivos.

Inspirado por ese ejemplo, Soto logró enderezar el rumbo sin que los Mets tuvieran que esperar demasiado para ver su mejor versión.

Finalizó la campaña liderando la Liga Nacional en bases por bolas (127) y porcentaje de embasarse (.396), y empató con Oneil Cruz en el liderato de bases robadas (38).

Además, estableció marcas históricas para la franquicia al convertirse en el primer jugador de los Mets con al menos 40 jonrones y 30 bases robadas en una misma temporada.

Soto también se unió a Barry Bonds y Jeff Bagwell como los únicos peloteros en la historia de las Grandes Ligas con una campaña de 40 jonrones, 30 robos y 100 boletos.

Su desempeño le valió el tercer lugar en la votación al Jugador Más Valioso de la Liga Nacional, solo por detrás de Shohei Ohtani y Kyle Schwarber.

Beltrán, ahora asistente del presidente de operaciones de béisbol de los Mets, David Stearns, elogió públicamente a Soto durante su regreso al Yankee Stadium.

 “Nadie quiere ser abucheado, pero era algo que se esperaba. Soto hizo un gran trabajo”, expresó.

Con la salida de figuras clave como Pete Alonso y Edwin Díaz en la agencia libre, y los traspasos de Brandon Nimmo y Jeff McNeil, Soto y Francisco Lindor están llamados a ser los pilares del proyecto de los Mets en la próxima temporada.

Y cuando las dificultades aparecen, Soto no duda en recurrir a la experiencia de Beltrán.
“En retrospectiva, ese fue el consejo que realmente marcó la diferencia para mí”, concluyó.