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SANTO DOMINGO (Lidom.com).- El presidente de la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana (LIDOM), Vitelio Mejía Ortiz, condenó de manera categórica las expresiones de doble sentido realizadas públicamente por el senador puertorriqueño Eliezer Molina a propósito de la derrota sufrida por el equipo dominicano ante México en la Serie del Caribe Kids 2026, celebrada en Nayarit.
Mejía Ortiz consideró especialmente preocupante que este tipo de expresiones hayan sido dirigidas en el contexto de una competencia en la que los protagonistas son niños y adolescentes, quienes participan en el torneo como parte de un proceso deportivo y formativo.
El presidente de LIDOM señaló que quienes ejercen funciones públicas tienen una responsabilidad adicional en el manejo de sus expresiones, particularmente cuando estas pueden alcanzar a menores de edad y afectar su dignidad, integridad moral o bienestar emocional.
“Estos jóvenes merecen respeto. Son niños que están viviendo una experiencia deportiva, representando a sus familias y a sus países. Una derrota jamás puede ser utilizada como motivo para ridiculizar o humillar a menores de edad”, enfatizó.
Mejía Ortiz sostuvo que el deporte infantil debe ser un espacio seguro de formación, disciplina, convivencia y desarrollo de valores, y no un escenario para expresiones que puedan vulnerar la dignidad de quienes apenas comienzan su trayectoria deportiva.
Asimismo, destacó que LIDOM respeta profundamente al pueblo puertorriqueño, sus instituciones deportivas y sus atletas, y aclaró que la posición expresada responde exclusivamente a unas manifestaciones que considera inapropiadas e incompatibles con el respeto que merecen los menores.
“Esta es una defensa al respeto que merecen nuestros niños y todos los niños que participan en el deporte. Con los menores no debe existir espacio para este tipo de expresiones”, afirmó.
Mejía Ortiz felicitó a la representación de México por su triunfo y reconoció el esfuerzo realizado por los jóvenes dominicanos durante el torneo, reiterando que, más allá de cualquier resultado, la dignidad y la integridad de los niños siempre deben estar por encima de la rivalidad deportiva.

